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Hola.

1 Nov

No supe como titular este post. Pude haberle puesto simplemente “Día de muertos”, pero no me gustaba como se veía. Por eso le puse “Hola”. Porque estoy saludando al mundo. Ja. No. Pero bueno, suficiente de esta explicación (que nadie pidio (ni pediría)).

Hoy no es Día de muertos. Bueno, en México, (no sé si en otros lugares) es Día de los Niños muertos. Se lee feo. Pero (algo) así es. Como sea. Hoy fui al panteón con algunas tías. Curiosamente, cada año voy. Aunque no quiera. Hoy, por ejemplo, me mintieron y me dijeron que iríamos a visitar a una tía que siempre me quiere ver; claro que fuimos a su casa, pero de ahí fuimos al panteón. Llegamos a la tumba de mi familia-o familia de ellos, porque a muchos no los conocí-, a la única persona que recuerdo cuando vamos al panteón (y siempre que es día de muertos (y siempre que pienso en alguien que ha muerto)) es en mi abuelo, padre de mi padre (que es el único abuelo que ha muerto (mío)). Cuando era pequeña, me gustaba ir al panteón, realmente sentía que él estaba ahí, esperándonos, más bien, esperándome. Le escribía cartas con todo lo que había pasado conmigo, las cosas que me hacían feliz, las cosas que me hacían triste, todo; se las dejaba en su tumba y me quedaba parada un ratito, como esperando alguna señal, algún movimiento, pero nunca pasó nada. Después de 5 cartas, dejé de escribirle. Iba con mucha molestia al panteón, no por estar enojada con mi abuelo, simplemente había perdido la motivación.

El tema de mi abuelo es el único tema, relativamente viejo, que me saca las lágrimas. Él fue el único abuelo con el que tuve (o al menos eso recuerdo) una conexión bonita. Mis abuelas son lindas, me caen muy bien; mi otro abuelo, lo veo una vez al año, supongo que también me cae bien; pero este abuelo, él fue mi primer amigo. Iba por mí a la escuela, me hacía reír muchísimo, me la pasaba con él y, esto es lo que más recuerdo, teníamos un juego, bueno, él lo inventó. El juego, básicamente, consistía en decir palabras con “J”, yo tenía 4 años, yo no tenía idea si sabía muchas o pocas palabras con “J”, pero igual hacía mi lucha: “Jesús, José, Jugar”. Ibamos empatados y era el turno del abuelo, yo no conocía más palabras con “J”, entonces saca su última carta: “¡Jelipe!” Reímos a carcajadas. “Esa no es una palabra con “J”, se dice “Felipe” ” Lo regañé, me sonrió. Pusimos música y me llevó a mi casa.

Eso es lo último que recuerdo.

El día de su funeral, yo era muy pequeña para entenderlo. Claro que me lo dijeron, pero yo no le dí la mínima importancia. Me fui a jugar maquinitas, a la tienda cerca de casa de mi abuela: “Papá, dame 2 pesos”, eso le dije cuando me comentó lo que pasaba. La maquinita tenía juegos de Mario . De nada sirvió jugar tanto, soy pésima en Mario. Nunca me he puesto a pensar que tanto me afecto (o no me afecto) la muerte de mi abuelo, el abuelo amigo. Sólo sé que cuando hablo de él, se me llena el pecho de aire y me dan ganas de llorar. Y sé que hubiera sido el mejor abuelo amigo, hubiera podido enseñarme a pescar, cuando llegara a su casa iría corriendo a abrazarlo. También sé que me hubiera dolido (perdón la expresión) en el ano perderlo siendo, yo, mayor. Todo pasa por algo y hay que pensar que es lo mejor.

Hoy me puse a arreglar su tumba. Era eso o quedarme sentada a morirme de calor. La dejé bonita. Muchas flores. Me acordé del juego y de él. Otra vez. Este año tampoco hubo señal. Pero tampoco hubo carta.

Y entre ustedes y yo, sigo esperando que exista esa señal porque creo que lo extraño.

Z

Corona Capital.

19 Oct

-¡Sábado en la capital!- exclamó la joven pueblerina.

No, así no comienza esta historia. Que ni es historia porque sí pasó. Pero bueno. Sábado en la capital, Corona Capital. Lo que pintaba para ser un buen festival, se volvió en un sábado de locos, de hambre, de frío y de ganas de guacarear cheetos.

Me desperté a las 8 de la mañana. ¿Por qué? Por 1) el ventanal del cuarto, del departamento, donde me quedé, está muy grande y me daba el solazo en la carita. Jiji. 2) por mensa. Me salto esa parte porque es aburrida. Llegamos al Corona Capital. Yo, con muchas ganas de ver a Foals y Two Door Cinema Club. La gente, con ganas de aglomerarse y beber mucho alcohol. Bueno, yo también quería beber mucho alcohol.

Llegué tarde y apenas alcancé a ver a Minus the Bear, no tocaron la rola que me gusta chingos entonces me tiré al suele y me puse a llorar…bueno, no hubo llanto ni tirada al suelo. Me moví a She’s a Tease, ¡que tipo más cagado! Bailé y bailé y la neta, ni tanto, me moví a Two Door Cinema Club, tenía muchas ganas de verlos en vivo. Triunfé. Two Door Cinema Club + una chelita (caliente, como dijo @in53cto, la orina más cara del mundo) + baile ‘dork’ alrededor de un güey muy hypeado = un pedacito de win. Pensé que después de eso, todo iba a ser muy chingón. Medio me equivoqué y medio no. Después de Two Door, fuimos con dos amigos a ver a  Rey Pila, en el Corona Light Stage (para los que fueron y saben), un sonido muy culero; no soy técnica en sonido, pero estoy casi segura que fue por la forma del lugar, era un rectángulo, así nomás, una calle. Nada de espacio abierto. Si por alguna razón hubiera comenzado una estampida, muchos hubieras terminado lastimados…o muertos.

Rey Pila, buena música, pero preferí fumarme un cigarrito, sentada en el pisito, escuchando a unos junkies hablar de mal viajes. Bien pendejos ellos. Eso no importa. Lo que importa es que huimos a ver a Adanowsky (o algo así). Muy cómico el muchacho, parecidón a Wolowitz, de TBBT (eso también, según @in53cto). Me avioné en ese momento, prácticamente lo ignoré. Mejor nos fuimos a ver The Temper Trap. Lo único que sabía de ellos es que estaban metidos en el OST de 500 days of Summer. Buenos muchachos. Buen show. ¡Yo quería Foals!

Después de The Temper Trap, me quedé un rato para ver a Regina Spektor. Ella es muy guapa, muy talentosa y todas esas cosas, pero ¡no hubo boobs! Broma. Lo que no es broma, es que me aburrió. Sentada en un piano, no hubo emoción. No valió la pena quedarme, para estar apretujada y no poder sentirla. Pero claro, sólo soy yo, con mi cerveza caliente.

Fi-nal-men-te… ¡Foals!

Relativamente hasta adelante, apretadísima, sin poder bailar con Cassius, con frío, se tardaron 20 minutos en salir. Me cagó ser una nena y no quedarme plantada (para dejar que todos me arrollaran), pero sí, la banda que más quería ver, terminó siendo la que no me eché. Muy feo y triste y todo.

Tarde todo Spanish Sahara en salir de entre toda la banda. Me perdí White Lies por ver a Regina Spektor. Dicen que James estuvo chingón, también me lo perdí. Seguía con frío, había perdido a mis amigos, no disfruté Interpol, me asqueé de cheetos, casi ni ví Pixies, oriné en un bañito movible, mi teléfono no tuvo señal. Quería matar a alguien. Quería matar a Telcel (sí, a Telcel (sí, también sé que me iba a resultar difícil (ok, no difícil, imposible))). Quería tacos. Quería muchas cosas y al final obtuve caminar más, tener más frío y tacos fríos.

Pero me divertí. Ah, y me compraron una playera gigante de She’s a Tease. ¡Ya estoy lista para el Corona Capital ’11!

No puede ser peor, ¿o sí?

Z

Primero quiero mis 15 y después…16 and pregnant.

9 Sep

Estamos en el siglo XXI, somos unos chingones y sobrevivimos al supuesto fin del mundo del año 2000, tenemos tecnología hasta para hacer del baño, estamos terminando con la desigualdad de género y somos una mejor humanidad conforme pasan los años… ¿ah, no? Pues no. Y para denotarlo, haré una mención a dos programas qué, aunque no son precisamente lo que yo llamaría escoria, me cagan la madre. Bueno, exagero, pero me vale. Es mi bló, como dicen por ahí.

“Hola, soy una niñita frívola, con un chingo de varo y hartas ganas de joder. Casi no me pelan mis papás pero… ¡quiero mis 15!”

Personalmente, consideraba MTV como un canal must-see por la gran cantidad de música que ofrecían, música buena, mala, nueva, vieja, música a fin de cuentas. De repente cambio el canal y BAM, una “ítaloamericana” con cara de rata que está bailando semidesnuda, sobre una mesa, eróticamente. Oukey, me desvié, pero me entendieron (¿no?). Ahora, dos de cada tres programas, son reallities caguengues, de gente gringa sin que hacer. Claro, este es “latino” y muestra la vida de la adolescente promedio. Mamadas. Bueno ni tanto, es una fiesta que tiene su peso tradicional en la cultura mexicana, peeeero, no todo es como lo pintan. No recibimos un coche de “regalo sorpresa” ni hacemos un puto berrinche tamaño BIG MAC (algunas sí, pues >.>) Y, lo que más importa, las mujeres tenemos una cabeza, donde va nuestro cerebro, no sólo sombreritos de diseñador y peinado más caros que mi ropa interior.

“Hola, tuve sexo sin protección con el niño de mis sueños, ahora estoy embarazada y ya no me quiere…pero yo no tuve la culpa”

Peor que la “ítaloamericana” y sus danzas, son las mujercitas que lloriquean a tono con sus preciosos bebés. No me molestan los bebés, me molesta la actitud que toman las mujeres al enterarse que van a ser mamis, ternuris. Primero muestran sentirse cagadísimas por Dios, pelean con su familia argumentando tener la razón  y después “no están tan seguras de poder con el paquete de 3.500 Kg. llamado Carl”

Una cosa más que me irrita sobre esto, es la postura de la televidente má’ o meno’ de la edad: si les pasan cosas similares, se alegran porque “lo vieron en TV”. Stupid people is stupid.

La estadística nos indica que con el paso del tiempo, los embarazos a cualquier edad, han disminuido. Lo curioso de esto es que, el número de mujeres embarazadas con menos de 18 años, va en aumento. ¿Por qué si tenemos un chingo de cosas para acabar con la calentura sin embarazarnos o adquirir alguna enfermedad? ¿La televisión tiene algo que ver? ¿Somos TAN frágiles y TAN manipulables?

Yo por mi parte, prometo dejar de ver estos programas que, además de sacar dos o tres (o mil) groserías, me hacen escribir posts tan mamilas como este :( … y Jamie Lynn por su parte, debió no culpar a su hermanita Britney Spears, por terminar panzhonshita :3

Este rant que ves arriba, es mío. Mi opinión, mi tiempo, mi "tevalemadre".
Si no te gusta, GTFO (:

Z

Uno de treinta.

1 Sep

Hoy es primero de septiembre, que si bien no es 16, vale madre. Es septiembre, mes patrio. Ajúa. Como los tacos. Un mes donde se supenden labores y clases y toda clase de mierda para festejar a los héroes que lucharon para independizarnos de otro país. Amén. Un mes que nos meten hasta por el ombligo y nos apuntan un dedo “Recuerda que es septiembre y que fue nuestra independencia. Lo dice tu libro que te dió la SEP. Si no fuera por ellos no estarías aquí. Serías un esclavo. Serías popó”

¿Ah no tan culero? Ups. Entonces me trataban mal en la primaria.

Pero en serio, la lucha de Independencia desde el sentido literario es entretenida, ¿apoco no se les enchina poquito la piel cuando leen TODO lo que tuvo que pasar para que México fuera un país libre, para que no dependiera del gobierno de otro país, para que “no fueras esclavos ni fueramos popó”? Exagero. Pero estuvo bien, ya estaban hasta la pinche madre de que extranjeros vinieran a gastar lo “nuestro”; ¡jodidamente injusto! Si nos lo tenemos que gastar nosotros. Y eso hacemos, nos gastamos todo entre nosotros. Pagamos por ganar dinero y ese dinero se usa para pagar cosas para nosotros, como pagarnos un Presidente y una cámara de Diputados, como pagarnos educación e ir a escuelas privadas, porque las otras no tienen fondos porque también pagamos un sindicato y si no les pagamos no nos dan clases (como en mi universidad, cabe mencionar), como pagarnos mejores carreteras pero que se nos chinguen las llantas de los grandes baches que hay. Vaya, pagarnos la buena vida.

También, claro, pagar un evento Billonario, para el Bicentenario. Aunque claro, aveces no hay dinero y la economía está un “poquito mal”. Pero eso sí, la guerra al narcotráfico la vamos ganando. Eso sí, no hay que contar el número de muertes, pero la vamos ganando- ay, hablando en plurar otra vez-. Pero es bonito, porque todo este mes va a ser con BI así como en el mes mundialista, todo era, válgame, mundialista, este mes del Bicentenario, todo va a ser Bicentenario.

La tuita y el feisbac.

25 Aug

Mi primer rinconcito en internet, estaba ubicado en myspace.com “a place for friends”. Desde bien chaquita, he estado enamorada de Mark Hoppus (bajista de blink 182 y de +44), él tiene un blog que se llama “Hi, my name is Mark” donde sube podcasts y entradas hablando de su vida diaria. En el blog, venía un enlace a una página que se llama www.myspace.com/rollerpig. “¿Myspace? ¿Su espacio? Esto debe ser bueno”. Me metí y no me dejaba ver nada, decía que la información que yo solicitaba era privada, que necesitaba tener una cuenta. ¿Una cuenta? Bueno. Tenía 12 años.

Llené un formulario con mis datos, mitad verdaderos, mitad falsos. No era pendeja, no iba a poner mi dirección. Mi página era (o es) www.myspace.com/unicorns182. En ese entonces, no te daban “tu lugar” inmediatamente, decía algo como tener que esperar a que aceptaran tu solicitud. Tardaron como tres días para mandarme un mail felicitándome por tener “mi lugar”.

Ahora venía lo bueno, los primeros días me pregunté para que serviría, después de repasar las fotos de Mark y de dejar mil y un comentarios (a huevo, todos lo hemos hecho), comenzaba a aburrirme. Cuando estuve en myspace, se tenía que arreglar el perfil manualmente, aprender HTML (sí, ¿no?). Claro que existen miles de códigos ya hechos, pero nunca estaban tan “al gusto” y pocas páginas tenían “generadores de códigos” (o quizá yo nunca supe buscar). Bueno, mi pasatiempo se convirtió en estar días enteros cambiando códigos. Después llegaron los amigos

La necesidad de popularidad está presente cada vez que las personas aceptan nuestra manera de pensar, cuando sabemos que contamos con un público, cuando nos damos cuenta que todo lo que tenemos que decir, va a tener oídos por donde entrar. En esa página, conocí personas que se volvieron populares en el internet, conocí bandas que se volvieron populares en la vida real, conocí gente que no es ni popular en internet, pero son muy agradables en la vida real. Me empezó a gustar lo que pasaba en internet, bueno, más bien a intrigar, como algo tan simple es tan complicado a la vez, como cambian las reglas de convivencia en un entorno y en otro.

Conocí primero Facebook que Twitter. Yo utilizo Facebook para interactuar con las personas que ya conozco, pero que viven en un lugar diferente, para compartir con ellos fotos y videos sobre mi vida. Las aplicaciones, claro, sirven para pasar el rato…entre clase y clase.

Twitter, por otro lado, es una red que se presta para juguetear con el “espectador”, bueno, el seguidor. Un amigo dije una vez, y sí, ya sé que todos lo dicen siempre: La identidad nunca debe ser revelada. Mucho menos dentro del internet. Además de que es por protección, es divertido imaginar la persona que se encuentra del otro lado. Es divertido hablar de tu entorno sin que las personas que lo lean, sepan que está pasando. Es divertido rantear, quejarse, explotar, hablar de cosas que nunca han mencionado en la vida real, externar el punto de vista sin que importe un carajo a quién ofendes y a quién das gusto.

Lo malo de ambas cosas es, cuando los que creen ser expertos, comienzan a mamar intentando imponer reglas que, aunque no están escritas, inconscientemente la mayoría las siguen, para obtener aceptación y acrecentar el público. Queremos que nos quieran, queremos ser queridos. PURA MIERDA. Cada quien maneja su perfil en internet como quiere, cada quien puede hacer en internet lo que se le dé la gana. Cada-quien-puede-ser-tan-ignorante-o-tan-inteligente-como-quiera.

Cada quien puede interactuar con el tipo de persona que quiera.

“Ya están llegando personas X al tuita, goey”. El internet siempre ha estado ahí. Block has always existed. Bloquear siempre ha existido.

Bueno, después del choro que vomité, quizá no encuentren el punto, quizá ni yo lo encuentre ahora. Lo único que puedo decir es que dejen de mamar. Hagan lo que quieran. Todos hay que hacer lo que queramos.

BRB, comprando un traje de enfermera (:

Z

Roca y rueda.

14 Jul

Me encontraba de lujuriosa, hace unos días, checando unas fotos de Anthony Kiedis, el vocal de los RHCP. Como, me imagino, sabrán, este campeón tiene la costumbre de quitarse la playera en sus conciertos o videos, cosa que no me molesta en lo absoluto. Pero bueno, ese no es el punto. También me puse a ver fotos de la banda en general. Me gustan mucho, me encanta que el bajo sea protagonista, al igual que la guitarra y la batería. Me gustan sudados y con los brazos acalambrados por tocar dos horas. Me gustan porque se preocupan por su instrumento y la manera de tocarlo.

Ya casi no he visto hombres preocupados por sus brazos, cuando tienen accidentes automovilísticos; ya casi no he visto hombres sudados en conciertos, vistiendo la misma ropa que utilizaron en la mañana para ir a comer algo; ya casi no he visto la emoción de un riff bien punch, acompañado de un pisotón desesperado a varios pedales. Qué feo.

Ahora veo muchos hombres altos, blancos, delgados, con muchos teclados, quizá una guitarra y varias computadoras en el stage. Ya sé, güeyes, ya sé: “estamos en la era 2.0, ahora la computadora también nos coge y nos produce orgasmos”. Chido. Digo, también me la paso frente a la pantalla de mi Gateway viendo pendejadas y orinándome de la risa. Pero me da noséqué, como tristeza, que ya casi no exista el gusto por los bateristas que repasan los platillos, el bombo y la tarola en 3 segundos; ya casi no se aprecia un buen solo de guitarra, donde pasan desde el traste 1 al traste 50000, cortándose los dedos de la mano izquierda por tanta presión; ya casi no se aprecia a un bajista que brinca más que un basquetbolista profesional y contagia el ritmo más que la pinche influenza.

A: Mi novio toca en una banda, goey.

B: ¿Qué toca?

A: La batería, goey. Pero desde su compu.

No digo que esté mal, también hay música bastante agradable hecha desde una compu. Pero, repito, me da nostalgia. Quizá un poquito de envidia. Yo tuve una banda y nunca se nos ocurrió meterle ritmos digitalones. No sé. Pero no se olviden del rock sucio, del sudor que se comparte al estar mosheando, del alcohol barato y los hombres con cabello largo…pero maltratado.

La fever (mundialista).

2 Jul

Si han leído este blog con anterioridad, se darán cuenta que pues, (des) afortunadamente, soy pambolerilla. Medio closetera, medio escandalosita, pero ahí está la pasión. Si no lo han leído, pues ya les arruiné la sorpresa (¡JA!)

Otra cosa, de la que seguramente ya se dieron cuenta (y quizá están hasta la madre) es de la fiebre mundialista. Este fenómeno mamón que aparece cada 4 años (para los más closeteros) o incluso cada año. Fenómeno incontrolable, o sea, el fucho es el deporte más del populacho, incluso más antiguo (acuérdense de los que jugaban a la caderita y eso), el deporte más sencillo (relativamente) y también bastante rico.

Hablando un poco más personalmente, no sé lo que me pasa, y seguramente le ocurre a la mayoría. Supongo que por la necesidad de competencia, siempre que vemos un juego/partido/encuentro de LO QUE SEA, ya sea por aburrimiento o por gusto, elegimos a uno y lo apoyamos del otro lado de la pantalla, por ejemplo, gritando como pendejos y enojándonos solitos (a menos que hayamos apostado nuestros ahorritos o algo). Bueno, el punto va en que de repente, nos volvemos conocedores, directores técnicos, psicólogos grupales, motivadores, preparadores físicos, hasta analistas deportivos. Reseñamos los partidos (normalmente en tiempo real), aunados de opiniones, en Twitter, Facebook, blogs, incluso en Messenger.

Y apartir de los románticos futboleros, surgen los haters mundialistas (a huevo, en el mundial todo termina con la palabra mundialista: el noticiero mundialista, el programa de chismes mundialista, la porno mundialista…) Esos chavos que, inconscientemente, se contagian con la fiebre mundialista, se saben los nombres de los jugadores, aunque sea para tirarles carro, ven partidos, y, aunque les súper caga la madre, checan los partidos de la selección de su país (también puede ser porque en la tele no hay otra chingada cosa) y se emocionan cuando ganan (aunque sea poquito, no digan que no). Sacan una que otra frase mamona mientras sale el partido, se quejan, lloriquean, desean que el mundial se termine para poder descansar otros tres añitos.

Yo disfruto mucho el futbol. ¿Por qué? Porque desde que era un frijolito, me traían pa’rriba y pa’bajo en las canchas, metida en el deporte. Porque se siente bonito ser apasionada, enojarme por estupideces, mentarle la madre a un televisor o a una malla en el estadio. Porque no hay de otra, o la bebes o la derramas (como dicen por ahí) y yo prefiero beber.

Para los que sufren (uh, sí, me pasé de exagerada jaja) porque ya se va a acabar el mundial, no hay bronca, en unos añitos vuelve, mientras nos queda la Champions, la Euro y ¿por qué no? la 1era división.

Para los que ya quieren que se acabe esto, ya, sólo una semana más </3. Jajaja.

Z

I fell in love again.

15 Jun

Me enamoré de nuevo. ¿No les pasa que cuando leen algo verdaderamente bueno sonríen? Hable de lo que hable. No estudié letras. No soy la persona literariamente más culta. Pero soy una persona. Y simplemente, cuando algo me gusta lo expreso, con un ‘porque’ bien firme. Y cuando algo no más no me agrada, también lo digo, igual, con un ‘porque’ bien firme.

Me enamoré de nuevo, sí. Me enamoré de las letras. Me enamoré de la manera tan sencilla de expresarse de un autor en particular, que quizá mencione o quizá no, a lo largo de este post. La gente tiende a mal interpretar las opiniones, no me gusta ser “fan”. Pero me gusta externarle a las personas que hacen un trabajo muy chido, lo chido que hacen su trabajo.

Hola, mi nombre es Zofía y me gusta opinar. Opinar de todo lo que me concierne. Opinar, a veces con argumentos inválidos, a veces con comentarios fuera de lugar, a veces desatinadamente, pero simplemente no me puedo guardar una opinión.

Volviendo. Esta persona, tiene una manera de escribir que me llama la atención. Su blog me llamó la atención. Nunca lo había revisado, a decir verdad, pero hoy, hoy decidí darle clic al link que aparece en Twitter después de que, desde Posterous, sube una u otra cosa. Comencé a ver. A leer. Detenidamente. No como en cualquier otro blog donde sólo veo las imágenes y el texto se vuelve absurdo al pasar las entradas. Hay blogueros muy buenos, que tienen un toque especial para escribir, cómico, directo, ácido, fácil de digerir. Es difícil tener estas características pero sin poder seguir siendo etiquetable, ¿me explico? Lo veo así. Un blog puede tener todas esas características. Este tenía una características diferente en cada entrada. Pero siempre bueno. Quizá ya estoy exagerando. Pero es algo así.

Volviendo un poco más. Me gusta escribir. Nunca dije que fuera buena. Ni lo diré. Simplemente me gusta. Nadie me enseñó. Nunca aprendí. Sólo sé que siempre me ha gustado. Quizá porque hablo mal. Y, bueno, un poco, leer ese blog me hizo desear saber escribir. Tener agallas para decir “Hey yo, silver, vamos a estudiar Letras”. Tener agallas para escribir más. Tener agallas para escribir bien.

Recomiendo este blog, de verdad. Del buen @Ruys (al final sí lo dije jaja)

Z

Crítica de clóset.

3 Jun

No me gusta soltar verbo político. No me gusta porque es meterse en terreno minado, terreno donde las personas pueden coincidir pero nunca estar completamente de acuerdo. Pero esto, del famoso #CanonMx, es una reverenda mamada (sobretodo para nosotros (sí, nos la pasamos en la web ¿y qué pedo?), personas que consumimos más productos de la industria electrónica que de la alimenticia, por ejemplo)

Hablo como una persona más, una inexperta, pero inconforme con esa pendejada. Primero, ¿qué es el Canon? Es una ley que le agrega un impuesto a los equipos que almacenen y/o reproduzcan obras musicales/cinematográficas/literarias entre otras.

Básicamente, (y si de por sí son caros) a los iPods, a los Discos Duros Externos e Internos, a los CD’s, a los reproductores de DVD’s, Bluray’s, etc., van a estar más caritos. Claro, la cantidad que se le aumenta es proporcional al contenido que almacenan.

Lo que se me hace curioso, es el “¿por qué?” de la persona que propuso esta iniciativa. No creo que sea por proteger al artista en cuestión, ellos son felices cuando, en lugar de ir al puestito de la esquina o de abrir nuestro Dowloader de confianza, vamos al Mix Up (o iTunes store) más cercano, ponemos nuestra carita de felicidad y les metemos 200 pesitos a la bolsa. Y si yo fuera artista, que obviamente no soy, apoyaría la inconformidad de mi fanz (aunque me fueran a dar un poquito más de verde) porque lo que supongo se viene, es un aumento en los artículos copiados ilegalmente (dígase, piratería).

Una vez más,  las locas ideas de nuestros locos diputados, dan de que hablar. Y es que, lamentablemente, nos están chingando quedito el bolsillito.

Z

Para más información, completamente recomendable dar click aquí: CANONMx

http://thezworld.wordpress.com/wp-admin/post-new.php

Mi gata opinión (como dicen por ahí)

3 Apr

Apenas hoy ví ‘Alice in wonderland’. En parte fue porque no me quise dejar llevar por la polémica constante de que si Burton chafeó (se vendió, empeoró (para los cultos)) y también que ‘no se parece a la primera’. Claro, muchas otras personas me la recomendaron ampliamente que ‘está bien maniaca, güera’, me dijeron por ahí.

Sinceramente (y como dice el título, en mi gata opinión), a mí si me gustó. No soy fan de las películas de mundos irreales y personajes ficticios, tampoco soy muy fan de Burton (Nota: Reconozco que es un chingón y tiene una mente sabrosamente retorcida, he visto muchas de sus películas y hace una mancuerna chingona con Johnny Depp) y a diferencia de muchos, no esperaba con ansia el film, simplemente me ganó el (pinche) morbo (una vez más).

La película, en general, es entretenida. Vamos a dejar de lado (pero bien de lado) el hecho de que se trata de la continuación de una película, que a su vez, se basa en el libro de Carroll. Tiene un desarrollo interesante y logra captar la atención del público en general (infantes, pubers, adultos y viejitos tiernos). Quizá no por el mismo motivo, pero la intención está. Me gustó la energía de las escenas. La neta, Johnny Depp es un hijo de puta buenazo. Cuando lo ví en Secret window, me hizo feliz. Y, recalco, Burton es un bendito retorcido.

Aunque me gustó bastante, sentí que le faltó algo. Todo fue tan rápido, apenas me estaba enamorando de los personajes, cuando de repente la gente salía del cine (risa).

Regresando al lado donde estaban las razones que evité (lo del libro, lo de la continuación, etc.). Las personas que se clavaron diciendo “no se parece en nada a la primera”. A la chingada, no era un ‘remake’ gente, era un nuevo enfoque, una ‘nueva’ Alicia (dentro de la misma) si así quieren verlo. Es el ‘what if…’ que se hizo Burton. Es el ‘what if…’ que nos vamos a hacer todos (o que no nos hicimos).

Tampoco fue que “Burton se vendió, culpemos a Disney”. Nel, a mí si me gustó. Es como una película -infantil- (no quería usar ese término) pero no para idiotas. Las películas de Disney últimamente (y no en todas las películas) trataban a los niños como estúpidos y los obligaban a tragarse el cuento del mundo feliz. Está cabrón meter ficción y realidad, y para mí este dude(wey, muchacho, señor), (como dicen por ahí) se la rifó (prosperó, venció, etc.)

Y por último (y menos importante), escuché a alguien decir que “son posers todos a los que les gusta Alice ahora”. Huevos. Pero no sólo para los que dicen ‘posers’, también para los que son acusados de serlo. A los que ahora aman la historia, nel, están enamorados de la película y el nuevo enfoque, con todo y el “what if…”; a los que le dicen ‘poser’ a los otros, no mamen, a crecer.

Z

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